Mitología Griega

Titanomaquia. La Guerra entre Zeus y Cronos

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Titanomaquia: la guerra de guerras librada entre los Dioses y los Titanes durante toda una década. La guerra entre un padre y un hijo. ¿Quieres saber cómo paso y cómo termino? Pues aquí lo puedes descubrir.

Inicios de la Titanomaquia

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Se dice que la Titanomaquia empieza cuando el joven Cronos castra y derroca a su padre utilizando la guadaña de piedra fabricada por Gaia. Aunque, realmente, este no sea el momento justo en el que da comienzo el conflicto.

Cuando Urano (Padre de Cronos) es traicionado y derrocado, pone a sus hijos el nombre de Titanes, por la traición y osadía cometidas. Y le augura a Cronos que será derrocado por sus hijos al igual que él había hecho.

Con esta información, Cronos, por temor a ser derrocado, decidió devorar a todo hijo que Rea, su esposa, diera a luz. Y así lo hizo hasta que esta decidió detenerlo.

Rea, con la ayuda de Gaia, ideo un plan para salvar a todos sus hijos. Para esto, engaño a Cronos a la hora de entregarle a su hijo recién nacido, Zeus.

De esta manera, Cronos no se percató de que lo que Rea le había entregado no era a su hijo sino una piedra envuelta en telas. Mientras que el verdadero Zeus había sido alumbrado en Creta a escondidas de Cronos.

Tras su nacimiento lo pusieron a salvo en la cueva del monte Ida, en Creta.

Las teorías sobre quién lo crío varían mucho. Desde que lo hizo Gaia, hasta que quien llevó a cabo esta tarea fue una ninfa llamada Adamanthea, que lo colgó de un árbol con una cuerda, suspendido entre los tres reinos que Cronos controlaba, la tierra, el mar y el cielo, dejándolo fuera de la vista de su padre.

Pero, nuestra versión favorita es la de que dice que fue cuidado y alimentado por Amalthea, la ninfa que lo crió en la cueva del monte Ida y que, en ocasiones, se la representa como una cabra, mientras que una legión de kouretes (bailarines armados) a las puertas de dicha cueva se dedicaba a hacer el suficiente ruido como para ocultar los llantos producidos por el bebe. Evitando, así, que Cronos descubriese la localización de su hijo Zeus.

Las Palabras de Urano Resuenan

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Una vez Zeus creció, se infiltró como copero de Cronos haciéndole beber un emético, hecho a base de mostaza y vino, y que se lo proporcionó Gaya.

Esto podría ser considerado como el primero de los ataques de Zeus a Cronos en la Titanomaquia

Aunque esto, como todo en la mitología, no es seguro. Pues mientras algunos autores afirman que fue Gaia quien le proporcionó el emético, otros dicen que fue Metis quien se lo dio a Zeus. Y, por si estas variaciones fuesen poco, otros relatos afirman que fue la misma Metis quien obligó a Cronos a tomar dicho preparado.

Éste le haría expulsar todo lo ingerido en orden inverso al que lo había devorado, vomitando primero la piedra, que fue nombrada Omphalos, y la cual Zeus dejó en Pytho, bajo las cañadas del monte Parnaso. Después, Cronos fue arrojando por su boca al resto de dioses.

Tras liberar a todos sus hermanos de las entrañas de Cronos, Zeus rescató del Tártaro, donde habían sido encerrados, a los Hecatónquiros -de quienes se dice que en la Titanomaquia ayudaron a Zeus a la hora del combate lanzando grandes piedras de cien en cien– y a los Cíclopes, que fueron quienes forjaron las poderosas armas con las que todos los hermanos combatieron a Cronos y a los demás titanes en la Titanomaquia.

Así, los Cíclopes crearon para Zeus los poderosos rayos y truenos, para Hades forjaron un casco que hacia invisible a su portador y para Poseidón moldearon el espectacular tridente con el que se le representa.

Tras armarse para el combate, todos los hermanos de Zeus, junto con los Hecatónquiros y los Cíclopes, y acompañados por Hécate, Estigia y los hijos de esta como aliados, fueron a combatir contra Cronos.

Este contaba con los Titanes en sus filas. Excepto Themis y su vástago Prometeo, quienes se unieron al bando de Zeus en el conflicto.

Tras la Titanomaquia, que duró una década, sólo quedó un bando ganador que fue el de los olímpicos, con Zeus como líder.

Tras haber vencido, Zeus impartió castigos a sus enemigos. Encadenando y arrojando a los Titanes al Tártaro y siendo custodiados por los Hecatónquiros a las puertas de dicho abismo.

Aunque, no todos los Titanes fueron encerrados en el Tártaro tras la Titanomaquia. Entre los que no encerró se encontraban las Titanides Oceanus, Rea, Tea, Febe, Temis, Tetis y Mnemósime, a quienes no castigó dada su postura neutral ante el conflicto. Otros de los Titanes que no acabaron en el Tártaro fueron Epimeteo, Menecio, Helios y Prometeo.

Estos últimos no fueron castigados gracias a que cambiaron de bando en el conflicto, dejando a Cronos y aliándose con Zeus.

Y, por último, Atlas, quien a pesar de no ir al Tártaro, sí recibió un castigo por haber sido un gran líder del bando de Cronos.

Su castigo fue sostener el cielo a Urano por toda la eternidad. Ya que, tras presenciar la guerra que bajo él se había producido, estaba prácticamente derrumbado.

Gaia, sedienta de venganza por la captura de los Titanes después de la derrota, envió a Tifón (monstruo con forma de serpiente y enormemente mortal según la mitología griega) para que llevase a cabo su ansiada represalia y desagravio.

Zeus y sus Hermanos tras la Titanomaquia

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Tras la descomunal victoria en la Titanomaquia, Zeus y sus hermanos Hades y Poseidón se repartieron el mundo, dejando la propia Tierra como lugar común en el que podrían hacer lo que les placiese.

En el reparto se acordó que Zeus se quedaría con el cielo y los vientos, convirtiéndose a su vez en el supremo rey de los dioses.

Poseidón se quedó con los mares y todas las aguas.

Y Hades, con el inframundo y, también, con el control sobre el Tártaro. Además, cada uno de los Dioses recibió poderes en consonancia a su forma de ser y las inclinaciones que tenían.


Cronos tras la Titanomaquia

Las versiones sobre los sucesos en la vida de Cronos, después de la que fue la peor de sus derrotas, la Titanomaquia, varían enormemente entre los distintos escritores y poetas.

En los textos homéricos se dice que Cronos se encuentra encerrado en el Tártaro junto con sus hermanos titanes.

Mientras que en otros escritos, en este caso en los poemas órficos, se dice que el lugar de encierro eterno para Cronos, tras la derrota de la Titanomaquia, fue la cueva de Nix.

Por otro lado, Píndaro relata la liberación de Cronos del Tártaro siendo convertido en el rey de los Campos Elíseos por Zeus.

En otro de los textos se cuenta que Cronos, junto con los demás titanes, ayudaron a los Cíclopes a escapar del Tártaro. Y que Cronos se convirtió en una eminencia entre ellos, haciendo comenzar la nueva Edad de Oro.

Pero, según lo que narra la Eneida, de Virgilio, el lugar a donde Cronos decide escapar es Lizio. Donde logra hacerse rey y gobernar, después la desastrosa derrota que sufrió ante sus hijos.

Por si todo lo anteriormente dicho fuese poco, otro de los relatos que existen cuenta que, de la misma forma que Cronos castro a su padre Urano, Zeus lo hizo con Cronos. Haciendo que los finales de ambas deidades, al igual los de sus vidas, fuesen muy parecidos.

Pero, en la época en la que salió a la luz dicha teoría, el hecho de la castración se veía demasiado cruel y burdo, lo que llevó a que esta interpretación de los hechos fuese repudiada por los mitógrafos de esos tiempos.