Misterios

Misteriosas Huellas: Templo de Ain Dara

Templo de Ain Dara

Unas curiosas huellas en el templo de Ain Dara están provocando toda clase de especulaciones. Hay demasiadas preguntas sin respuesta…

El pueblo de Ain Dara y su Templo

Templo de Ain Dara

El templo de Ain Dara se encuentra en el pueblecito homónimo, al noroeste de Alepo, en Siria.

El pueblo de Ain Dara es conocido por algunas de sus estructuras y construcciones, entre las que se encuentra el ancestral templo de Ain Dara, que se ubica al oeste de la localidad.

El templo fue descubierto, en el año 1955, a raíz de un inicial descubrimiento de un enorme león de basalto. A ese hallazgo le siguieron una serie de excavaciones, que revelaron la presencia de fascinantes piezas históricas.

Entre las muchas curiosidades y misterios con las que cuenta el templo de Ain Dara, está la de su gran parecido con la descripción que se da en la Biblia del templo de Salomón, en Jerusalén.

Asimismo, en la región también existen otros templos que guardan una gran semejanza con el propio templo de Ain Dara, como son los de Ebla, Emar y Munbaqa.

Este hecho podría indicar que, dichos templos, pertenecieron a una tradición cultural que dominó la región en la antigüedad.

El Templo de Ain Dara y los Sirio-hititas

Templo de Ain Dara

Se cree que el templo de Ain Dara se remonta hasta la cultura sirio-hitita, en la Edad del Hierro. Los sirio-hititas, o neo-hititas, era un grupo de pueblos que surgieron tras la caída del Imperio Hitita, a finales del segundo milenio a. C.

Los estados sirio-hititas llenaron el vacío político existente en la época, llegando a convertirse en un verdadero poder dominante en la región. Hasta que a finales del siglo VIII a. C., el imperio neo-asirio los conquistó.

En el templo de Ain Dara se han llevado a cabo un gran número de descubrimientos. Pero los científicos aún no han logrado averiguar, con exactitud, a qué deidad está dedicado este templo.

Realmente, todavía quedan muchos secretos por descubrir e investigar. Incluyendo el interior del propio templo.

Aunque, las numerosas esculturas de Ishtar (diosa del amor y la belleza para los babilonios) y las abundantes representaciones de Baal Hadad (antiguo dios sumerio de la tormenta), que adornan sus muros podrían estar dando alguna pista.

Las Huellas

Templo de Ain Dara

En el exterior del templo hay un par de huellas de pies descalzos, que miden aproximadamente un metro de longitud, y un poco más adelante de éstas hay una tercera huella de la mismas características. Aparentemente están talladas en la piedra.

Estas huellas están haciendo que los eruditos se cuestionen cuál es su significado y propósito.

Y no dejan de hacerse preguntas como, ¿a quién pertenecen esas huellas? y si las tallaron, ¿por qué motivo tallarían unas gigantescas huellas?, ¿serían una representación de sus dioses?, ¿y por qué son tres y no dos o cuatro?

Aunque no faltan quienes creen que estas huellas son pruebas irrefutables de que, en una época en la que existían civilizaciones muy diferentes a la nuestra, la tierra también estuvo habitada por gigantes.

Templo de Ain Dara

¿Podría resultar que estos posibles gigantes (que probablemente a los habitantes de aquella época les pareciesen dioses) fuesen, en realidad, unos visitantes extraterrestres que anduvieron por nuestro planeta en una época remota?

Y si esa hipótesis fuese real, ¿es posible que fuesen los Anunnaki? Aquellos antiguos dioses sumerios que llegaron desde Nibiru…

Demasiadas preguntas surgen, al respecto de estas huellas, que aún continúan sin respuesta. ¿Se tallaron adrede en el suelo o quedaron impresas en él por casualidad? ¿Pertenecieron a una raza de gigantes que, en algún momento de la historia, habitaron la Tierra o, simplemente, se hicieron como representación de unos dioses a los que se rendía culto? ¿Son humanas o pertenecen a algún tipo de animal desconocido?…

Ante todas estas dudas y preguntas, hay teorías para todos los gustos. Algunos, efectivamente, creen que solamente son huellas de animales. Pero hay quienes están completamente convencidos de que la explicación para la presencia de estas huellas (y de otras que se han encontrado al rededor del mundo), es que son una representación, un recordatorio de un tiempo en el que los dioses caminaron por la tierra.

Conclusión

La mitología y cultura mesopotámicas habla de una época en la que los gigantes, los semidioses y los dioses, incluyendo los que vinieron de otro planeta, vagaron por nuestro planeta, la Tierra, dejando su “huella”.

Mesopotamia es conocida por ser la cuna de la civilización y el lugar de nacimiento de una de las historias mitológicas más grandes y ricas del planeta.

Lo que hace que hallar descubrimientos tan curiosos e inexplicables como las gigantescas huellas del templo de Ain Dara, cobre un sentido más trascendental.