Civilizaciones Perdidas

Descubre la Civilización Caral

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A unos 40 kilómetros desde el mar y al norte de Lima se encuentran los restos de la Civilización Caral. Una de las más importantes y antiguas de la historia. Descubre todos sus misterios…

La Civilización Caral

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Entre el 3000 y el 1500 a.C tuvo lugar el desarrollo de la civilización Caral, en la costa central peruana, en el valle de Supe, ubicado en Barranca, a 182 kilómetros al norte de la capital peruana de Lima.

La cultura Caral se desarrolló al mismo tiempo que otras civilizaciones como la egipcia, la hindú, la china, o la sumeria. Pero, a diferencia de las culturas ya nombradas, la Civilización Caral se desarrolló aislada de las demás y, a pesar de su gran importancia, es menos conocida.

La Civilización Caral, es una de las civilizaciones prehispánicas más antiguas del continente americano. Esta civilización es 1.500 años más antigua que otra de las más antiguas civilizaciones mesoamericanas, la Olmeca.

En Perú, la cultura Caral, es la más antigua conocida, superando a la cultura Chavín. La cual fue considerada madre de la cultura peruana.

De hecho, antes de que se descubriera la cultura Caral, se creía que la cultura Chavín era la más antigua.

Pero, en la actualidad se cree que a partir de la cultura Caral pudo haber sido originada la cultura andina. Y por lo tanto, la cultura Caral resultaría ser la cultura madre de Perú.

Cómo Era la Civilización Caral

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A pesar de que en otros lugares era común la producción y el uso de la cerámica desde el año 4000 a.C., no lo era en la Civilización Caral. Esto era debido a que disponían de una gran cantidad de calabazas, de la clase Lagenaria, y de madera que utilizaban para realizar recipientes (o mates).

De ahí el origen de la denominación de precerámica. Aunque la doctora Ruth Shady prefiere usar el término acerámica, que significa sin cerámica.

La Civilización Caral solía utilizar materiales como piedra, barro y materiales vegetales en cestos tejidos de tamaño y peso muy diverso, pero siempre resistentes, que utilizaban para facilitar la tarea de construcción.

Una de las mayores aportaciones, y una de las cosas que más ha asombrado de esta civilización, es la construcción de grandes ciudades y edificios monumentales, que levantaban con ingenio e inteligencia.

Solían edificar pirámides escalonadas y plazas semicirculares o circulares con escaleras que llevan a lo más alto, donde se encuentran salas que se utilizaban para llevar a cabo rituales y ceremonias.

Existen evidencias arqueológicas de que eran grandes productores de algodón, con el que elaboraban redes de pesca, tejidos, prendas…

Fabricaban flautas con figuras talladas de animales míticos, que podrían indicar un carácter religioso. Su economía se besaba en la agricultura y la pesca.

También se deduce que debían haber establecido algún tipo de jerarquías entre los asentamientos y sus pobladores. Incluso se ha sugerido que podrían tener una organización política y que ésta hizo posible la construcción de dichos asentamientos.

La Tecnología Caral

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La Civilización Caral tenía un gran ingenio que se refleja, sobre todo, en la construcción de sus asentamientos.

Como hemos dicho antes, utilizaban fibras vegetales para fabricar shicras, que eran como bolsas que llenaban de grandes ladrillos de piedra que, posteriormente, ponían (el shicra con sus ladrillos de piedra) como relleno de las plataformas de los templos.

Colocaban estos shicras con una ligera separación entre sí para proporcionar estabilidad y seguridad a la construcción frente a los habituales movimientos sísmicos de la zona.

La base de shicras se movía de forma limitada gracias a que permanecían dentro de esas bolsas de tejido vegetal, lo que suavizaba las vibraciones que recibía el edificio.

Se cree que otra evidencia de los avances y la sofisticación de la sociedad Caral es que había grupos especializados en mejorar el rendimiento y la producción de los cultivos alimentarios e industriales.

Para esta mejora en el rendimiento de los cultivos se utilizaban técnicas como, por ejemplo, la manipulación genética de variedades de plantas para producir semillas mejoradas. Semillas que serian más resistentes a plagas y que darían frutos de mayor calidad y tamaño.

Por ejemplo, lograron que el algodón diese una hebra más larga, de mejor calidad y una variedad más extensa de colores como pardo, marrón, crema y beige.

Y con el algodón que producían realizaban prendas de vestir, calzado, bolsas, sogas, redes de pescar, cordeles…

Las Investigaciones

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Desde principios del siglo XX, era conocida la existencia de unos edificios monumentales ubicados en la zona del valle de Supe. De hecho, las ruinas de Caral, y en concreto la gran ciudad de Áspero, ha sido estudiada en numerosas ocasiones.

El arqueólogo alemán Max Uhle estudió Áspero en el año 1905. Más tarde, en el año 1936, el antropólogo peruano Julio Cesar Tallo investigó las ruinas de Áspero, Willey y Moseley hicieron su investigación en la década de los 60. Y en el año 1948, Paul Kosok y Richard Schaedel exploraron la Ciudad Sagrada de Caral.

Frederic Engel investigó las ruinas de Caral en el año 1970. Y en 1989 informó de la tendencia precerámica de la cultura Caral. Aunque la comunidad de arqueólogos no aceptó estas afirmaciones.

En el año 1994, Ruth Shady, que dirigía un equipo de arqueólogos, comenzó su propia exploración de las ruinas de Caral. Pero no comenzaría a hacer excavaciones hasta el año 1996. Y en el año 1997 hizo público los resultados de su investigación.

Shady afirmó que la Civilización Caral, efectivamente, era de naturaleza preceramica. Pero, de nuevo, las afirmaciones de Shady (como ya le ocurrió a Frederic Engel) fueron poco acepadas por los arqueólogos.

Fue más adelante, y gracias a las numerosas investigaciones y las múltiples pruebas por radio carbono 14, cuando se demostró que, en realidad, la Civilización Caral sí era de naturaleza precerámica.

Las Ruinas de Caral

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Aunque cueste creerlo, todavía quedan asentamientos por explorar. Se tiene conocimiento de 20 asentamientos de la Civilización Caral en el valle de Supe.

Este hallazgo mide 66 hectáreas, lo que lo convierte en uno de los más grandes de toda América.

El asentamiento de mayor dimensión y complejidad, y también el más estudiado hasta el momento, es la ciudad de Caral o Caral-Supe, capital de la Civilización Caral y de la que deriva el nombre de la cultura.

En el litoral cercano al río Supe se ubicaba la que se dice que era su ciudad pesquera, Áspero; también llamada El Áspero.

En su arquitectura podemos encontrar plazas circulares hundidas, hornacinas, puertas de doble jamba, tecnología resistente a terremotos, plataformas escalonadas…

El complejo fue construido sobre lo que se conoce como una terraza, que lo protegía de desastres naturales.

A día de hoy, se mantienen en buen astado seis pirámides. Cada una tiene escalera central que lleva a un altar en lo más alto de la misma. Estas escaleras tienen una orientación especifica hacia estrellas concretas.

El fin de la Civilización Caral

Alrededor del 1800 a. C., los asentamientos quedaron completamente abandonados. No se sabe con exactitud la razón.

Se cree que parte de la Civilización Caral tuvo que marcharse del valle de Supe y alrededores debido a un drástico cambio climático, que convirtió este valle en un desierto y acabó con sus cultivos y su avanzada forma de vida.

Esto provocó una gran crisis y una fuerte hambruna. No se sabe qué fue de las poblaciones supervivientes.

La Civilización Caral fue una de las más avanzadas de la historia. Y su desaparición sigue siendo un misterio. Tal vez un día lo sepamos. Mientras tanto, las investigaciones seguirán aportando luz y descubriéndonos maravillas de esta extraordinaria civilización.

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